domingo, 4 de mayo de 2014

La actuación de la Unión Africana en la resolución del conflicto congolés (1998 – 2002): un análisis desde la teoría neorrealista.

I.       Estructura y funciones de la Unión Africana
Las Organizaciones Internacionales construyen el marco para la cooperación, buscando crear ventajas para sus miembros y mitigar los conflictos entre ellos a través de mecanismos específicos.
La Unión Africana es hoy el máximo ente organizativo del continente africano. Su origen se remonta a las primeras ideas del panafricanismo; ideas condensadas en el formato de la Organización para la Unidad de África (OUA). La reestructuración de la OUA/UA respondió a los nuevos anhelos democráticos, organizativos e institucionales que abordaron el continente una vez reestructurado el sistema internacional bipolar. En 2001, bajo su nuevo formato la Unión Africana tuvo que afrontar el reto más grande del continente: la segunda guerra del Congo ó la “primera guerra mundial africana.
Para el período en que se desarrolló el segundo conflicto congolés, África estaba asociada en 2.282 esquemas de integración. No obstante la cuantificación de ellas no va acorde con su eficacia. Y es que mucha de las fallas de los esquemas de integración y Organizaciones africanas radica en la naturaleza propia de sus miembros. Las Organizaciones van a depender del grado de institucionalización de los Estados miembros, y los Estados africanos se han caracterizado, en numerosos casos, por su inestabilidad política e inviabilidad económica. Con el advenimiento de una nueva estructura del sistema internacional, muchos de los Estados africanos se fragmentaron, evidenciando que la incidencia de la anterior estructura bipolar los mantenía cohesionados y estables.

El instrumento jurídico de la Unión Africana
El primer instrumento jurídico de la organización reposa sobre la Carta fundacional de la OUA adoptada el 25 de mayo de 1963 en Addis – Ababa, Etiopía. Con el proceso de reestructuración el nuevo instrumento jurídico reposaría en el Acta Constitutiva adoptada en Lome, Togo, en 2000. Entre las diferencias de la Organización y la Unión, se observa que la OUA se manifiesta en contra de cualquier forma de colonialismo, mientras que la UA establece la unión de todos sus miembros y la promoción de los principios democráticos, como la meta principal. De esta forma la OUA respondía más a los eventos de reciente data, relacionados con los procesos de descolonización en el Continente. Mientras que el Acta Constitutiva de la UA, manifiesta su inquietud frente a la nueva agenda internacional. 

El alcance del neorrealismo en la teoría de las Relaciones Internacionales
El neorrealismo como teoría sistémica para las Relaciones Internacionales parte de la idea de la relación entre estructura y unidades (actores), y como la primera puede influir sobre la conducta de los actores del sistema internacional.
De esta forma se busca responder en el marco interdisciplinario ¿cuál es el alcance de neorrealismo, cómo Teoría de las Relaciones Internacionales, en el estudio de caso? y es que en el marco de la cooperación la tesis neorrealista se apega a la idea del poder como medio de posicionarse dentro del sistema, por ende, las Organizaciones lejos de maximizar las capacidades, son relativas y responden sólo en la medida de los intereses de los Estados, sobretodo, cuando la coyuntura es un conflicto como la segunda guerra del Congo (1998 – 2002)
II.A. El Origen del Neorrealismo y su concepto
Ubicar exactamente en espacio temporal la construcción del neorrealismo como propuesta teórica para las Relaciones Internacionales es difícil, no obstante desde la aparición de la obra de Kenneth Waltz, Teoría de la Política Internacional en 1979 se estima su concreción absoluta. Waltz trabajaría implementando nuevos elementos propios de otras disciplinas cómo las ciencias económicas, en particular la microeconomía, con la finalidad de responder a las nuevas exigencias de un sistema anárquico. De esta manera el neorrealismo busca sortear las dificultades del realismo clásico ante la nueva agenda internacional.
También conocido como realismo estructural, el neorrealismo se presenta para muchos teóricos como la reformulación del realismo “(…) pero a diferencia del realismo, el neorrealismo centra su explicación más en las características estructurales del sistema internacional y menos en las unidades que lo componen.”[1] Puntualmente Kenneth Waltz si bien no le denomina en un primer momento neorrealismo, describe la teoría sistémica de la siguiente manera:
Una teoría sistémica de la política internacional se ocupa de las fuerzas en juego en el nivel internacional, no en el nacional (…) una teoría de política internacional no implica ni requiere una teoría de política exterior, del mismo modo que una teoría de mercado no implica ni requiere una teoría de la empresa. Las teorías sistémicas, ya sean políticas o económicas, son aquellas que explican de qué modo la organización de un dominio actúa como fuerza limitadora y autorizadora de las unidades interactuantes. Estas teorías nos informan acerca de las fuerzas a las que están sujetas las unidades.[2]
La Teoría sistémica y el enfoque ontológico del neorrealismo
Ya en el marco de la teoría sistémica neorrealista, una de las dificultades de las Relaciones Internacionales como disciplina es que ante los diversos paradigmas que se han formulado no hay aún un acuerdo sobre el número de niveles para someter a estudio. Merece recordarse qué los niveles son formulaciones epistemológicas[1] y sus propuestas han variado desde uno, dos y hasta cinco niveles. Kenneth Waltz ya trataría con los niveles de análisis en su primera obra El hombre, el Estado y la Guerra (1959). En esta primera oportunidad Waltz se enfocaría sólo en tres niveles al momento de explicar la guerra; un primer nivel enfocado en la naturaleza humana; un segundo nivel enfocado en los Estados; y un tercer nivel enfocado en el sistema internacional.
Y es que si bien no hay consenso sobre el número de niveles a tratar tampoco existe consenso con las propuestas para diferenciar los niveles, sean epistemológicos u ontológicos.[2] “Uno (ontológico) ve los niveles como las diferentes unidades de análisis, y el otro (epistemológico) los ve como los tipos de variables que explican el comportamiento de una unidad en particular.”[3] De acá se expone el carácter ontológico del neorrealismo, centrando su tema en la naturaleza de las Relaciones Internacionales y describiendo los niveles de análisis como diferentes unidades.
Efectos de la bipolaridad en la región
Sí bien el sistema bipolar no alcanzó las seis décadas de vigencia, sí se caracterizó por su estabilidad. En tal sentido los potenciales desequilibrios en el sistema son corregidos por las fuerzas internas de los dos grandes poderes tutores. Y es que bajo la estructura bipolar los grandes poderes confían más en sus propias capacidades que en la de sus aliados disminuyendo así las posibilidades de ser arrastrados a un conflicto entre potencias. A diferencia del sistema multipolar, los terceros Estados no son capaces de alterar el equilibrio, y donde ambas potencias no alteraran sus estrategias para satisfacer a sus aliados como si ocurriría en el sistema multipolar.
El efecto de la bipolaridad mantuvo muchas de las fachadas de soberanía de Estados disfuncionales que respondían a las tensiones propias del sistema; Estados como la Somalia de Siad Barre y el Zaire de Mobutu Seseseko funcionaron como piezas más en la lucha ideológica. Es particularmente interesante el rol activo de Zaire, hoy República Democrática del Congo,  en la lucha contra el comunismo no sólo en Angola sino en el resto del continente. En 1971 tropas congolesas respaldaron el gobierno de Nigeria para terminar con la secesión de Biafra. Ese mismo año restablecieron el gobierno del depuesto presidente de Burundi. En 1982 las fuerzas terrestres y áreas zairenses  intervinieron a favor de Chad frente a las aspiraciones de Libia. En 1986 respaldaron al presidente de Togo tras un golpe de Estado en su contra. Y en 1990 ayudaron a contener la invasión, desde Uganda, del Frente Patriótico Ruandés sobre Rwanda.

Efectos de la multipolaridad en la región
La multipolaridad tiene varios aristas meritorias de subrayar acá: difusión de peligros, confusión de las respuestas a estos peligros, responsabilidades no claras y el potencial error de cálculo; de donde y quien es el peligro es una constante en el sistema multipolar. El fin de la bipolaridad y el advenimiento de la nueva multipolaridad en 1989 vieron el surgimiento de ideas de triunfalismo liberal como la paz democrática por la cual sería una posibilidad remota que las democracias se enfrentaran en conflicto armado; idea que se precipitaría rápidamente. El resurgir de las autocracias y la realpolitik moteó la estructura con matices básicamente semejantes a las típicas de las estructuras anteriores.
La nueva agenda internacional cargada con ideas de paz democrática, globalización e interpedendencia económica, también trajo nuevos retos y amenazas. Conflictos que ya no se solapan bajo los estándares ideológicos. El resurgir democrático de Sudáfrica bajo la égida de Nelson Mándela, el éxito aparente de la democracia en Malí como modelo para África central, han dejado dudas sobre la viabilidad democrática e institucional en África como mitigadora de conflictos. 

Fuentes de la guerra
Revisando los antecedentes de naturaleza política inmediatos al conflicto, el fin del conflicto ruandés en 1994 y la caída de Mobutu Seseseko en 1997 en el Congo son dos hechos clave para comprender el estrepitoso estallido de las hostilidades. Por un lado Rwanda y las presiones étnicas sobre tierras fértiles provocó uno de los genocidios más virulentos y grandes de la historia contemporánea, incitando un gran éxodo de refugiados al Oriente del Congo (refugiados hutus y tutsis moderados)

Subyace bajo el conflicto étnico - nacional la distribución de recursos. La segunda guerra del Congo es también llamada la guerra por el Coltán, ya que este es un mineral considerado estratégico por su gran importancia en el desarrollo de tecnología de punta de los Estados desarrollados dominantes de tecnología de vanguardia como Estados Unidos, Japón y Alemania. El Coltán no es propiamente un mineral sino una aleación de otros: tantalita y columnita, y su comercialización internacional ha estimulado su tráfico ilegal. Aprovechándose de la ausencia de un aparato burocrático legítimo y fuerte, las alianzas de corporaciones con elites locales responden a las demandas del mercado internacional.
El segundo conflicto congolés involucró un total de once Estados africanos. Aunado se encuentran cuatro grupos milicianos de notable envergadura asentados en el Este y Norte del Congo, así como un sin número de mercenarios y varias compañías militares privadas. Éste gran número de actores contribuye sin duda con la complejidad del conflicto.
III. D. Actores involucrados 

Los actores estatales en el conflicto son los Estados de la región de los Grandes Lagos: Burundi, República Democrática del Congo, Rwanda y Uganda; los Estados Meridionales de Angola, Namibia, Sudáfrica y Zimbabwe; además de los Estados Septentrionales de la región Chad, Libia, la República Centroafricana y Sudán. Además están involucrados indirectamente intereses de los Estados de Kenia, Mozambique, Tanzania, Zambia y la República del Congo (Brazzaville)
Sobre los actores no – estatales encontramos, en primer lugar, las facciones irregulares reconocidas en las negociaciones como el MLC (Milicia de Liberación del congo), el CCD (Coalición Congoleña para la Democracia), los Banyamulengues conformados por la mayoría de tutsis desplazados, asentados al Este del Congo y las milicias Interhamwe, milicia irregular hutu creada y auspiciada en Rwanda con la finalidad de erradicar a los tutsis tanto de Rwanda como en la República Democrática del Congo. En segundo lugar, transnacionales y multinacionales mineras amparadas en contrataciones previas con el Estado congolés que ejercen presión sobre la oferta del coltán antes de exportarlo fuera del continente. Las Naciones Unidas han denunciado irregularidades de unas 85 compañías en violación con las líneas de las multinacionales y a otras 25 se les recomiendan restricciones económicas. En tercer lugar, las compañías militares privadas, las cuales prestan sus servicios de seguridad a las firmas mineras así como a ciertos sectores del Estado para proteger recursos o simplemente eliminar facciones irregulares. Las  compañías militares privadas han encontrando un gran mercado no sólo en la región de los grandes lagos, sino en todo el continente africano. Se han hecho de las ventajas de los recursos minerales durante los conflictos en los que han participado bien sea directa o indirectamente. Por otro lado, se han beneficiado enormemente del mercado paralelo de armas, el cual va íntimamente relacionado al conflicto del coltán u otro recurso. Y es que en África las Compañías Militares Privadas son el eslabón que completa el círculo letal de los “nuevos conflictos”.
Unión Africana: el equilibrio de poder regional 1998 – 2002 y los límites del institucionalismo
En el balance de poder, las causas de la guerra y de la paz son meramente funciones. Y las Instituciones son grandes espejos que reflejan la distribución del poder en el sistema. Las Instituciones son una variable más.
La percepción del equilibrio de poder arrojada por el sistema es esencial en el estudio de caso. La percepción de una estructura unipolar y una estructura multipolar incidió en el comportamiento de los actores organizativos y estatales africanos. Para la coalición de Harare (Angola, Namibia y Zimbabwe) el equilibrio regional fue vulnerado por la agresión de Rwanda en el Congo, lo que en términos de cooperación dificultó las acciones de la Unión Africana  ya que – como se revisó arriba – la estructura edificada sobre el precepto de la autoayuda dificulta toda acción cooperativa, lográndose sólo sí se obtienen ganancias relativas.
En palabras de Kenneth Waltz:
Entre los Estados, el estado natural es el de la guerra. No decimos esto en el sentido de que la guerra sea constante, sino en el sentido de que si cada Estado puede decidir por sí mismo cuándo usar la fuerza, la guerra puede estallar en cualquier momento.[1]

Equilibrio de poder en la región
El posicionamiento inicial de Rwanda dentro del conflicto se expresó no sólo en seguridad nacional – lo que sería una perspectiva unitaria y particular – También se expresó en la incertidumbre y las intenciones de sus vecinos. Incertidumbre que potencialmente pueda alterar el equilibrio regional. Rwanda alimentó la idea de una “Gran Rwanda” controlando el Oriente del Congo en detrimento de las posibilidades de Uganda y del propio Congo. Y es que la percepción de Rwanda de un desequilibrio implicó un Congo fuerte.[2] Era la alteración en la distribución de las capacidades. Por su parte Uganda frente a las posibilidades de aquella dentro del Congo buscó igualmente incrementar sus capacidades relativas más allá de sus fronteras,[3] buscando restablecer el equilibrio desde su perspectiva. Para Uganda una Rwanda fuerte y un Congo “minimizado” representan un peligro regional. El reacomodo de los actores conformando alianzas poco duraderas y lo efímero de los acuerdos revela el carácter propio de la autoayuda y de la seguridad como características de unidad (actores)
Por su parte, para la coalición conformada en Harare, la percepción del Congo era algo distinta, e incluso contraria a la percepción de Rwanda y sus aliados. En tal sentido el concepto de balance de poder en el neorrealismo arroja datos importantes para el estudio de caso:
La teoría del equilibrio de poder alega explicar los resultados de las acciones de los Estados en ciertas circunstancias y esos resultados no pueden estar contaminados por las motivaciones de los actores ni deben estar contenidos en calidad de objetivos dentro de sus políticas (…) Una teoría del equilibrio del poder adecuadamente enunciada comienza por establecer presupuestos acerca de los Estados: son actores unitarios que, como mínimo, procuran su auto – preservación, y, como máximo, tienden al dominio universal.[4]

Limites del institucionalismo de la Unión Africana.
Como se afirmó, la segunda guerra del Congo (1998 – 2002) probaría las capacidades reales de la Organización, convirtiéndose en el reto más grande del institucionalismo del continente. Observándose que la Unión Africana tuvo una mínima influencia sobre la conducta de los Estados Involucrados. Por otro lado, por su esencia, las Organizaciones son el reflejo de sus miembros, y son fuertes en la medida que sus miembros sean legítimos y fuertes. Se deduce que la OUA/UA responderá en la medida que sus miembros y actores regionales le legitimen para ello.
Finalmente, al tratarse de un conflicto armado la Unión Africana se enfrentó a una diversidad de intereses y donde, la asimetría de la información hace prácticamente imposible nivelar el terreno de juego. De aquí la importancia de abordar la cooperación desde la óptica del neorrealismo. Como se pudo apreciar, la teoría sistémica neorrealista hace hincapié en el efecto de la estructura sobre las unidades y donde el poder como medio posiciona a los Estados en su búsqueda constante de seguridad y supervivencia.
Y es que frente al limitado institucionalismo, sólo la actuación del actor guía en la región, la república sudafricana, pudo aminorar el conflicto bajo el acuerdo de Pretoria de 2002. Demostrando, bajo los lineamientos teóricos utilizados que la cooperación sólo responderá a la importancia del poder de los actores involucrados más que al consenso dentro de cualquier esquema de integración u Organización Internacional.
Se tomó el neorrealismo como modelo teórico, en el marco interdisciplinario, para responder al estudio de caso, considerando que la guerra del Congo es un tema de alta densidad que expone el factor poder de los actores involucrados, posicionándolos, más que incentivándolos a maximizar sus capacidades en la región. Elementos propios de seguridad regional están presentes y que son características propias, atribuidas a la causa estructural, a saber: la incertidumbre, la competencia y la búsqueda incansable de seguridad.

Conclusiones
Se propuso alcanzar como objetivo general identificar el rol del mayor ente organizativo del continente africano, como lo es la Unión Africana de cara al mayor conflicto armado que ha enfrentado la región. Se tomó el neorrealismo en detrimento del institucionalismo u otra corriente teórica, ya que se apuntó a describir como el poder como medio ayudó a las unidades a posicionarse sin importar el llamado institucional de los Organismos Internacionales. Entre los principales indicios, encontramos que la Organización fue marginada de las acciones, por actos unilaterales de sus miembros, lo que indicó que el posicionamiento de las capacidades relativas estaba, sin duda, presente; y más tratándose, de un conflicto armado. De este modo, el institucionalismo emanado de la Organización plantea serias dudas sobre su funcionalidad, por lo que abordar la problemática planteada como coyuntura despierta las sospechas del verdadero alcance de la institución de corte liberal. Como primer objetivo específico, se planteó conocer la estructura de la Organización, logrando de éste modo tener una referencia sólida del Actor regional. En segundo lugar, se planteó analizar el neorrealismo como teoría de las Relaciones Internacionales y su vigencia práctica para el estudio de caso. Y es que en el marco de la cooperación y frente a un tema de alta densidad, el neorrealismo cumple ciertos parámetros. Cómo teoría sistémica, el neorrealismo apunta a los efectos estructurales sobre las unidades en juego, y donde la funciones de las Organizaciones son legitimadas por sus miembros. Una teoría sistémica que apunta al poder más como un medio que como un fin, y por el cual los Estados se posicionan dentro del sistema. El neorrealismo se apega al estudio de caso sí se considera que la coyuntura a tratar en el marco de la cooperación de la Organización fue un conflicto armado entre Estados africanos, donde el tema de alta densidad, se deslinda del institucionalismo promovido por el máximo Organismo de la región. En tercer lugar se revisaron las tendencias y actores del segundo conflicto congolés desde dos perspectivas, una estructural y otra unitaria. El objetivo planteado mostró que las tendencias son determinadas por el cambio sistémico, reflejándose en los actores involucrados. Tendencias que definitivamente incidirían en los roles participativos. Finalmente  y, en cuarto lugar, se concluyó el ensayo con los límites del institucionalismo en detrimento del equilibrio de poder,  aquí es importante el peso valorativo que el neorrealismo le da a la anarquía, la cual influye de forma determinante en las posibilidades de cooperar; y es que para el neorrealismo el efecto de la estructura incidirá sobre la percepción del Estado a la hora de cooperar. En palabras de David Baldwin: “Los neorrealistas ven la cooperación más difícil de mantener y dependiente del poder del Estado.


[1]Waltz. Kenneth. (1979). Op.Cit., p. 151
[2]La República Democrática del Congo es el tercer Estado después de Sudán y Argelia con la mayor masa territorial del continente. Por su ubicación estratégica, en el heartland del continente, representa un punto de quiebre en el equilibrio regional. En su momento fue el pivote geopolítico de Occidente en la lucha contra el comunismo en África subsahariana como se mencionó líneas arriba.
[3]Uganda probó sus capacidades más allá de sus fronteras a un precio alto tras la guerra con Tanzania en 1979. El ejército tanzano tomó Kampala obligando a Idi Amin aceptar la paz.
[4]Waltz, Kenneth. (1979). Op. Cit., p. 173

[1]Una formulación epistemológica parte de la construcción intelectual de una teoría.
[2] Buzan, Barry. (1995). The level of analysis. Problem reconsidered. En Booth, Ken y Smith, Steve. (Ed.). (1995). International Relations Theory Today. Pennsylvania: The Pennsylvania States University Press., pp. 200 – 201
[3]Idem. Original en inglés: one (ontological) sees levels as being about different units of analysis, and the other (epistemological) sees them as being about the types of variables that explain a particular unit's behavior. 


[1]Salomón, Mónica (2001) La teoría de las Relaciones Internacionales en los albores del siglo XXI: diálogo, disidencia, aproximaciones. (Documento en línea). Disponible en: http://www.cedep.ifch.ufrgs.br/Textos Elet/ pdf/Salomon.pdf  (consulta: 2010, mayo 18)
[2]Waltz, Kenneth. (1979). Op. Cit., pp. 107 – 108